Prehistoria · La música en la Prehistoria
La música en la Prehistoria
Paleolítico superior y Neolítico; las dataciones concretas se indican para cada hallazgo.
La música nace con el ser humano, y ya estaba presente mucho antes de la extensión del hombre por nuestro planeta, hace más de 50.000 años y es una manifestación cultural universal. El hombre primitivo encontraba música en la naturaleza y en su propia voz, manifestando sus emociones y exteriorizando sus sentimientos a través del sonido.
Las teorías más sólidas plantean la aparición de la música simultáneamente a la aparición del lenguaje. Las diferentes expresiones lingüísticas constituyen formas de música como resultado de diferentes modulaciones.
La relación humana y la música es patente porque siempre la música se ha asociado a funciones intelectuales, vinculadas al concepto de lo sobrenatural, biológicas y sociales, ligadas al apareamiento y al trabajo colectivo. Aparece la música en los rituales de caza o de guerra y en las fiestas donde, alrededor del fuego, se danzaba. Probablemente estas danzas imitaban ritmos y movimientos de animales.
El hombre primitivo asociaba la vida y la muerte con el movimiento y el sonido. Cantar y danzar se convierten en símbolos de la vida, mientras que quietud y silencio se conforman como símbolos de la muerte.
Las evidencias de la música de la prehistoria las hallamos en los restos arqueológicos y en la musicología (arqueología i antropología) comparada que estudia los ritmos de canciones y bailes de los pueblos indígenas que hasta nuestros días han conservado un modo de vida muy parecido al de nuestros antepasados. Estos pueblos utilizan sus cánticos y danzas tanto en tareas de la vida cotidiana como con fines festivos o religiosos, al igual ocurría en nuestros orígenes.
La música pudo participar en actividades rituales, sociales o de coordinación colectiva. Sin embargo, sus funciones concretas rara vez pueden determinarse a partir de un objeto aislado. La comparación etnográfica ayuda a formular preguntas, no a convertir sociedades actuales —con historias propias— en reproducciones de comunidades prehistóricas.
Descubrimiento de materiales e instrumentos
Progresivamente el hombre va descubriendo las posibilidades sonoras de los distintos materiales y comienza a elaborar deliberadamente instrumentos musicales.
La clasificación en idiófonos, aerófonos, membranófonos y cordófonos es una herramienta organológica moderna. Sirve para ordenar posibles instrumentos, aunque algunos objetos pudieron tener más de una función. Piedra, hueso y concha se conservan mejor que madera, piel o fibras; por eso el registro arqueológico no representa por igual todas las prácticas sonoras.
Estos instrumentos de la Prehistoria se pueden dividir en varios grupos: los idiófonos, los aerófonos, los membranófonos y los cordófonos.
Los más básicos son los que producen sonidos por medio de la materia con la que están construidos: madera contra madera, hueso contra piedra, etc. son los denominados idiófonos, también llamados autófonos.
Los raspadores son un buen ejemplo, construidos con una lasca gruesa tienen un borde cortante, arqueado y retocado en toda su longitud, aunque puede tener un doble filo convergente. los raspadores son utensilios muy comunes y su distribución es prácticamente mundial. Su simplicidad sugiere que es uno de los primeros utensilios inventados. Su función era “raspar” huesos, pieles, maderas, materiales que al ser frotados por el raspador producirían distintos tipos de sonidos.
En Mézine, Ucrania, varios huesos de mamut decorados presentan marcas de percusión y han sido interpretados como conjunto sonoro. Llamarlo «xilófono» es una comparación moderna y la función musical no cuenta con aceptación unánime.
Aerófonos y paleolítico
Instrumentos aerófonos como flautas y silbatos aparecen en el paleolítico.
El Paleolítico (‘piedra’) es el periodo más largo de la existencia del ser humano (de hecho, abarca un 99 % de la misma) y se extiende desde hace unos 2,59 millones de años (en África) hasta hace unos 12 000 años. Constituye, junto con el Mesolítico/Epipaleolítico (fases de transición) y el Neolítico, la llamada Edad de Piedra, denominada así porque la elaboración de utensilios líticos ha servido a los arqueólogos para caracterizarla (en oposición a la posterior Edad de los Metales). El término Paleolítico, etimológicamente «de piedra antigua», fue creado por el arqueólogo John Lubbock en 1865, en contraposición al de Neolítico o «de piedra nueva». Aunque esta etapa se identifica con el uso de herramientas de piedra tallada, también se utilizaron otras materias primas orgánicas para construir diversos artefactos: hueso, asta, madera, cuero, fibras vegetales, etc. Durante la mayor parte del Paleolítico inferior, las herramientas líticas eran gruesas, pesadas, toscas y difíciles de manejar, pero a lo largo del tiempo fueron haciéndose cada vez más ligeras, pequeñas y eficientes. El hombre del Paleolítico era nómada, es decir, su vida estaba caracterizada por un desplazamiento continuo o periódico (estacional).
En 1995 el arqueólogo Iván Turk encontró en el yacimiento de Divje Babe, en Eslovenia, un fémur de un oso de dos años con cuatro agujeros alineados y un agujero en el lado opuesto, como el que tienen las flautas para el pulgar. Se ha datado en 60.000 años de antigüedad, de la cultura neardental. Aunque no todos los investigadores están de acuerdo, ya que afirman que podría tratarse de mordeduras de roedores, pero los agujeros están alineados, son perfectamente redondos y además…
En 2009 se encontró una flauta elaborada con huesos de aves y marfil de colmillos de mamut en la cueva ‘Geissenkloesterle’, en el sur de Alemania, Este yacimiento está datado en 43.000 años de antigüedad y es uno de los lugares de la región en el que se han producido más hallazgos de instrumentos musicales además de adornos personales, arte figurativo y objetos míticos. Los investigadores están sometiendo esta flauta a profundos estudios y, aunque han utilizado la datación por radiocarbono, no han podido precisar su cronología exacta.
Otra de las flautas más antiguas es la que tallada hace 35.000 años a partir de un hueso de buitre leonado y hallada en la cueva de Hohle Fels, al suroeste de Alemania. Mide 20 centímetros de largo y 2.5 centímetros de diámetro. Tiene cinco agujeros y una boquilla en forma de “V” en uno de sus extremos. Desafortunadamente no se sabe cuánto medía originalmente porque el otro extremo está roto.
Los instrumentos aerófonos como flautas y silbatos de 3 a 7 agujeros se han encontrado desde por toda Europa, desde Francia a Rusia con una antigüedad de entre 20.000 y 15.000 años. Están hechas con huesos de pájaros, oso o reno. Algunos de estos instrumentos están decorados con dibujos grabados. También utilizaban las caracolas marinas, encontradas en varios yacimientos. Soplar por ellas ha tenido ancestralmente una función ceremonial en muchos lugares del mundo, incluso actualmente se usa con esta finalidad.
Divje Babe
El fémur perforado de oso joven de Divje Babe I, hallado en 1995 en un contexto musteriense, ha sido interpretado por algunas investigaciones como instrumento neandertal. Otras explicaciones atribuyen las perforaciones a la acción de carnívoros, especialmente hienas.
Hipótesis debatida
Divje Babe no debe presentarse como la flauta más antigua confirmada. La formación de sus orificios y su función continúan siendo objeto de discusión.
Caracolas, percusión y membranas
La caracola de Marsoulas fue modificada y utilizada como instrumento hace unos 18.000 años. Este caso demuestra un uso sonoro concreto, pero no permite atribuir una función ceremonial universal a todas las caracolas paleolíticas.
La colección más importante de instrumentos musicales del Paleolítico Superior es la del yacimiento de Mézine en Ucrania, en donde se encontró dentro de los restos de una choza hecha con huesos de mamut varios instrumentos de percusión entre los que destaca un xilófono cuyas láminas consistían en un conjunto de huesos de mamut decorados con motivos geométricos en zigzag y trazos rectos que se unían para formar espirales y rombos de ocre rojo. Tras un profundo estudio con el microscopio se observaron las huellas de haber sido percutido reiteradamente con las astas de los renos que cazaban, a modo de baquetas, que también aparecieron junto a él. también se encontraron una castañuela y dos maracas de marfil.
Los silbatos de cerámica con un solo agujero similares a las ocarinas y maracas de arcilla, sonajas, así como tambores, que forman parte de los instrumentos membranófonos, se encuentran en un número mayor a partir del Neolítico. los restos de la piel que curtían para realizar prendas los utilizaban para tapar troncos huecos y vasijas con lo que obtenían un tambor. Prácticamente No quedan, instrumentos membranófonos porque los materiales de los que estaban hechos como piel y tejido, al ser orgánicos, se descomponen.
Sonajas, recipientes de cerámica y posibles instrumentos de percusión se documentan con mayor frecuencia en periodos posteriores. Los membranófonos son especialmente difíciles de reconocer porque sus pieles y soportes orgánicos suelen descomponerse: la ausencia de restos no demuestra ausencia de práctica.
Arcos y espacios acústicos
En el Neolítico, además de los arcos que utilizaban para la caza como se muestran en algunas pinturas rupestres, sabemos que también los utilizaban para producir sonidos; los arcos pertenecen al grupo de los cordófonos. El hombre de la prehistoria fue descubriendo que, según fuera la tensión de la cuerda y el tamaño, el arco emitía distintos sonidos. Aún se utilizan en algunas culturas primitivas los arcos musicales o berimbaus que además tienen un resonador que enriquece más el sonido. Otro aspecto interesante a tener en cuenta es el de las propiedades acústicas de las cuevas, que seguro facilitaron óptimas condiciones sonoras para celebrar todo tipo de ceremonias. Incluso las estalactitas fueron utilizadas ya que vibran y emiten sonidos al ser golpeadas por otros objetos, observándose huellas de esta acción en varias de ellas. gracias a su magnífica acústica, Actualmente se realizan conciertos en algunas de estas cuevas.
Reconstrucciones e imágenes discutidas
La figura de Trois-Frères se ha interpretado de formas diversas. El objeto próximo a la boca no permite identificar con seguridad una flauta o un arco musical.
Reconstrucción moderna e hipótesis debatida
Los ensayos actuales y las lecturas de arte rupestre amplían las preguntas, pero deben mantenerse separados de las evidencias arqueológicas confirmadas.
Fuentes y procedencia
Elaboración propia.
Contenidos y diseño creados por: Francisco Martínez Sapiña y Miguel Ángel Miñana Morant.
Correo de contacto: info@historiacivilizaciones.org








































































