Civilizaciones sumerias · Contexto político y social
Ciudades, trabajo y poder en Sumer
Culturas de Ubaid y Uruk (milenios V–IV a. C.) y ciudades-estado sumerias del III milenio a. C.
Hace más de 6.000 años , en el sur de Mesopotamia (entre los ríos Tigris y Éufrates), surgió la civilización que cambiaría el curso de la historia occidental. En una tierra inhóspita de arcilla y pantanos, las culturas predecesoras de Ubaid y Uruk tuvieron que organizarse para sobrevivir a las impredecibles crecidas de los ríos. El proceso urbano del sur de Mesopotamia se desarrolló durante los milenios V y IV a. C., con las culturas de Ubaid y Uruk, y dio lugar a grandes centros como Uruk. En el III milenio a. C., ciudades como Ur, Uruk, Lagash y Nippur organizaron territorios y comunidades con identidades políticas propias.
Del poblado a la ciudad
Construyeron inmensos sistemas de irrigación que requerían el trabajo coordinado de miles de personas. La necesidad de dirigir estas faraónicas obras públicas provocó algo inédito en la historia humana: la división del trabajo y la aparición de las clases sociales. Así, las pequeñas aldeas agrícolas se transformaron en las primeras ciudades-estado (como Uruk, Ur y Nippur). Para mantener el orden, estas nuevas metrópolis pasaron a estar gobernadas por reyes o lugales, sentando las bases de la política y el estado moderno. La agricultura de regadío, los canales, el almacenamiento y el intercambio exigieron cooperación y administración. Estos factores contribuyeron a concentrar población, especializar trabajos y sostener templos, talleres y redes comerciales.


La lucha contra el agua y el nacimiento del poder
La vida de los primeros sumerios estaba marcada por un entorno muy hostil. Para sobrevivir y controlar las impredecibles crecidas de los ríos Tigris y Éufrates, tuvieron que organizarse a una escala nunca antes vista. Construyeron inmensos sistemas de irrigación (canales, diques y embalses) que requerían el trabajo coordinado de miles de personas. Esta inmensa tarea cambió la sociedad para siempre: ya no todos tenían que cultivar la tierra. Así surgió la división del trabajo y las primeras clases sociales; junto a los agricultores aparecieron artesanos, comerciantes, sacerdotes y guerreros. La población se concentró y nacieron las primeras ciudades-estado independientes, como Uruk, Ur y Nippur. ¿Quién gobernaba estas ciudades? Al principio, los organizadores de estas obras hidráulicas y religiosas se convirtieron en la élite gobernante. Cada ciudad era dirigida por un líder que administraba los recursos y los templos. Sin embargo, debido a las constantes guerras entre ciudades por el control del agua y la tierra, el poder militar cobró mayor importancia. Así surgieron los lugales (que significa “grandes hombres” o reyes), quienes concentraron el poder absoluto y lo hicieron hereditario, creando las primeras monarquías de la historia.

Fuentes y procedencia
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